Pautas sobre la leche de fórmula

Pautas sobre la leche de fórmula

Los momentos en que le das a tu bebé el biberón son excelentes para sentirse cerca y conocerse uno al otro. De esta manera, el papá del bebé y otros miembros de la familia pueden ocuparse de la alimentación.

Elegir la leche de fórmula correcta

Las leches de fórmula infantiles están hechas para satisfacer las necesidades nutricionales de tu bebé de manera muy similar a la leche materna, que es el modelo sobre el cual se basan. La mayoría de las leches de fórmula están hechas a base de leche vacuna modificada, y todas las marcas estándar son muy parecidas entre sí. A menos que tu médico te indique otra cosa, elige una que esté fortificada con hierro.

Las leches de fórmula vienen en tres presentaciones:

  • lista para usar (la más cara)
  • concentrada líquida (menos cara)
  • en polvo (la más económica)

Lee atentamente las instrucciones de preparación.

Agua y leche de fórmula

En algunos países es prefirible usar agua embotellada para preparar la leche de fórmula de tu bebé, sobre todo donde hay problemas con suministro de agua potable. Consulta con tu médico y con el organismo que administra el suministro de agua de tu localidad si tienes alguna inquietud. A partir de los seis meses de edad, los bebés también necesitan flúor. El agua embotellada quizás no contenga este elemento, y el agua corriente de tu localidad tal vez tampoco, o no tenga las cantidades adecuadas.

¿Cuánto es suficiente?

Al principio, el estómago de los recién nacidos tiene capacidad para una pequeña cantidad.  De 30 a 60 ml (1 a 2 onzas) por toma suelen ser suficientes durante las primeras semanas, pero para cuando tu bebé tenga dos meses de edad, por ejemplo, necesitará entre 700 y 950 ml (24 y 32 onzas) por día, repartidos en unas seis o siete tomas.

Esta es una idea aproximada de cuánta leche de fórmula necesita tu bebé, y con cuánta frecuencia debe alimentarse:

Edad:

Cantidad por toma:

Frecuencia de toma:

Recién nacido

60 a 90 ml (2 a 3 oz)

Cada 3 a 4 horas

Un mes

120 ml (4 oz)

Cada 4 horas

Dos meses

120 ml (4 oz)

6 o 7 tomas en 24 horas

Cuatro meses

120 a 180 ml (4 a 6 oz)

6 tomas en 24 horas

Seis meses

180 a 240 ml (6 a 8 oz)

5 tomas en 24 horas

Un año

240 ml (8 oz)

2 o 3 tomas en 24 horas complementadas con alimento de bebé

 

Sigue el ritmo de tu bebé

Recuerda, cada bebé es único, y su ingesta variará entre toma y toma, y de día en día. Nunca lo fuerces a tomar más leche de fórmula de la que pide ni lo dejes con hambre. Si el bebé regurgita a menudo, tal vez sea mejor darle tomas más frecuentes y menor cantidad por toma.

Cosas que debes saber:

  • Lavado de manos
    Siempre lávate las manos cuidadosamente antes de preparar la leche de fórmula.
  • Limpiar los utensilios de alimentación
    Si lavas y enjuagas cuidadosamente los biberones y tetillas con agua limpia caliente, no es necesario hervirlos ni esterilizarlos. Asegúrate de limpiar bien cualquier resto de leche de fórmula, que muy fácilmente puede afectar el estómago de tu bebé.
  • Desechar la leche de fórmula preparada
    La leche de fórmula preparada puede almacenarse en el refrigerador durante 48 horas si el bebé no tocó la tetilla. Si lo hizo, desecha lo que quede en el biberón después de cada toma.
  • Calentar la leche de fórmula
    Nunca calientes la leche de fórmula en el microondas. Los microondas calientan la leche de fórmula de manera dispareja, y las partes muy calientes quemarán a tu bebé. Sostén el biberón bajo el agua caliente durante unos minutos hasta que esté a temperatura ambiente.
  • Cambiar de leche de fórmula
    A veces cambiar de fórmula puede ayudar a solucionar pequeños problemas digestivos. Cambiar a una leche de fórmula de soja puede ayudar con las alergias, pero consulta con tu médico acerca de cualquier cambio.
  • Diferencias en la digestión
    La leche de fórmula avanza más lentamente a través del tracto digestivo, así que prepárate para que el tiempo entre tomas sea más largo (entre tres y cuatro horas), y para que las heces sean un poquito más grandes y secas que las de los bebés amamantados.

Cosas a tener en cuenta

  • Sostén a tu bebé mientras lo alimentas
    Recostarlo sobre almohadas con un biberón representa un riesgo de asfixia.
  • Controla los pañales
    Si tu bebé aparentemente moja menos pañales de lo habitual, llama a tu médico de inmediato. Puede estar deshidratado o desnutrido.
  • Asegúrate de que el orificio de la tetilla tenga el tamaño adecuado
    Si es demasiado grande, tu bebé se atragantará y parecerá asustarse por la rapidez con la que fluye la leche. Si tiene dificultades para succionar, quizás el orificio sea demasiado pequeño o la tetilla demasiado rígida para él.
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